Hoy queremos agradecer y recomendar a la empresa especializada en pintura en polvo Metalcolors por el excelente servicio de pintura en polvo que le ha dado durante estos años a Lord Drake Kustoms.
Con instalaciones en Madrid y Málaga, esta empresa ha sido la responsable del acabado perfecto en diversas piezas de las motoscafe racer, scrambler o Harley Davidsonque hemos transformado.
Metalcolors ofrece una amplia gama de servicios para particulares y empresas. Además, cuentan con una amplia experiencia, ya que se formaron en EEUU donde este tipo de aplicación de pintura es más usado en sectores como la automoción o la náutica.
Qué es la pintura en polvo
La pintura en polvo es ideal para la restauración, modificación y customización de piezas de la motocicleta. La aplicación en piezas como los chasis, llantas, radios, tornillos, botellas de suspensión, muelles, manillares y un largo etcétera es indispensable para conseguir un acabado correcto. Además, aporta una dureza y resistencia que no da la pintura tradicional.
El método
El método de aplicación de la pintura en polvo comienza con un tratamiento químico y chorreado de arena, para luego pasar a un lavado y secado. Una vez secas las piezas, se procede a tapar y proteger cuidadosamente las partes que no deben ser pintadas. Recubiertas las partes, se aplica la pintura en polvo y cuando sea necesario, se aplica imprimación y/o laca final para una mayor calidad y protección. Finalmente, la pieza pasa por un horno donde se seca la pintura a temperatura y tiempo necesario.
El proceso de trabajo de Metalcolors incluye tanto la recogida como la entrega de piezas al cliente. Esto es importante, ya que pueden aceptar trabajos desde cualquier punto de España. Esto lo consiguen a través de mensajería o recogida personalizada. Además, el proceso de embalado de las piezas es bastante profesional y seguro, consiguiendo que el cliente reciba su pedido con toda tranquilidad.
La magia de la pintura en polvo son los acabados. Existen multitud de tipos, como lisos, rugosos, efectos metálicos, brillos, mates, cromo, texturas, etc… En la actualidad disponen de 250 acabados y efectos en stock y más de 6.000 bajo pedido.
Así que desde aquí animamos a todos los constructores de motos a utilizar la pintura en polvo. Queremos seguir creando estas maravillas de dos ruedas con unos acabados perfectos.
Tras el éxito de la primera Harley transformada para el Concesionario Harley Davidson en Málaga (una Sportster Scrambler), estaba a punto de llegar la segunda moto customizada que completaba el pedido inicial.
La segunda unidad fue una moto cafe racer, fabricada sobre una base Sportster 883 de carburación del año 2005 y que le entregamos al concesionario Harleysólo dos días después de la “BULTRACKER 04”.
Fran Manen en la entrega de las dos motos al Concesionario Harley Davidson en Málaga
Esta Sportster cafer racer era además la segunda unidad de este modelo, que Lord Drake Kustoms hacía. Anecdóticamente, la primera unidad de este modelo, también fue adquirida por otro concesionario Harley Davidson pero esta vez en Bruselas (Bélgica), en concreto “Capital Brussels”.
En concreto esta Harley Davidson transformada, era una moto cafe racer sin más, acabada en un elegante color negro que combinaba negro brillo con negro perlado y con detalles y pinstriping en color oro; se llamó Stormracer.
Como indicábamos al principio, esta Harley custom fue entregada y expuesta en la tienda Harley Davidson en Málaga, sólo dos días después de la primera unidad; y al igual que su predecesora, causó furor hasta el punto que también se vendió en menos de 48 horas.
Con esta segunda moto, se completaba con mucho éxito el primer acuerdo de colaboración entre el Grupo Siebla (propietario de Harley Davidson Málaga) y Lord Drake Kustoms.
«Stormracer» una Harley Sportster 883 Cafe Racer de Lord Drake Kustoms
Las transformaciones de motos en Málaga y resto de España tenía cada vez más demanda y la legendaria marca Harley Davidson no se iba a quedar atrás; al menos en Málaga, donde su concesionario oficial apostó por aliarse con uno de los líderes mundiales en la customización de Harley Davidson….
Era el comienzo de una gran relación entre dos grandes marcas que comparten una pasión: el mundo de las motos custom y la marca que lo impulsó… Harley Davidson.
Aligeremos peso. Corría la década de los 50 del pasado siglo cuando un fenómeno surgió entre los aficionados a las motos en Inglaterra, esencialmente entre la tribu rocker, cuando los jóvenes decidieron sacrificar piezas de sus hierros en pos de la velocidad, incluyendo caretas o carenados ligeros, rectificando chasis y eliminando los elementos que sobrecargaban sus monturas, retrasando las estriberas para que la posición del piloto se hiciese más aerodinámica, reduciendo el tamaño de los manillares y bajándolos con el mismo fin, que no era otro que conseguir la moto más rápida y manejable, así como la más ruidosa. Se instauraron oficiosamente rutas conformadas por cafés, que no eran otra cosa que bares de carreteras, y entre uno y otro se disputaban las carreras. En la Inglaterra de posguerra era difícil que los jóvenes pudieran hacerse con motos de marcas prestigiosas, menos aún de cilindradas elevadas, por lo que cualquier moto era apta para ser transformada y exprimida al máximo. De hecho, la mayoría de las motos que nos ocupan se construían a partir de piezas de otras, adquiriendo el protagonismo reconocido las Triton, compuestas por piezas de Triumph y Norton, ambas prestigiosas firmas británicas.
La competición estaba servida, y según se masca, entre café y café se intentaba sacar todo el jugo posible a la moto para llegar de uno a otro en el tiempo que duraba el Rock n’Roll que sonaba en los jukeboxes de los bares.
Debido al auge del fenómeno, las marcas comenzaron a fabricar en serie motos que cada vez se asimilaban más a las que eran transformadas, dejando poco abanico a la mejora, lo que hizo que con el paso de los años, el fenómeno cafe racer fuese disminuyendo, mas permaneciendo latente, agazapado, para saltar sobre sus presas en el siglo XXI, con un florecimiento espectacular que hace las delicias de motoristas de todas las edades, acompañado de la elegante estética retro de la que hacen gala sus usuarios.
Sin duda alguna, el café, solo, por favor.
Juan Mármaro
Contacto. Arranque. La máquina comienza a rugir. Se hace la música. Que el corazón sea de carburación o de inyección es lo de menos, lo importante es que lata correctamente. Subimos a nuestra montura. Prendemos luces. Tiramos del embrague, metemos primera bajando la palanca de cambio con el pie izquierdo, aceleramos y nos ponemos en marcha. Vamos alcanzando la velocidad correcta a medida que ascendemos de marcha. Sentimos el viento. Nos dejamos flotar. Es indiferente qué posición nos obligue a adoptar la máquina. La sensación de libertad se masca. Se agradece el fresco, eso nos mantiene alerta. Rodar, rodar y rodar. Nadie que no haya conducido una motocicleta podrá experimentar la pureza. No importa que se cabalgue sobre una montura antigua o moderna. No importa el camino que tengamos que recorrer: carreteras rectas, curvas reviradas, pistas específicas, terrenos abruptos, caminos terreros, rocas casi verticales. La comunión entre piloto y máquina conduce al estado de gracia, una simbiosis solamente alcanzada cuando aquel conoce lo que demanda el metal simplemente por el sonido. No importa el estilo favorito, ya sea clásico, scrambler, cafe racer, brat, racing, cross… No importa la marca. Lo importante es saberse dueño de un ápice de libertad, sentirse uno de los amos del viento, experimentar la sensación de volver a la adolescencia, dejar que el viento arrastre los años y disfrutar. En el horizonte se abren mil caminos, como en la mismísima vida, y hemos de elegir, pero siempre experimentando el brío de la libertad, dejando atrás los problemas. Conducir una moto no es simplemente conducir, es pilotar, con las limitaciones de cada piloto, pero pilotar, no desplazarse sin más. Aun empleando la moto como vehículo para desplazarnos al trabajo, esos instantes a lomos de nuestra máquina suponen un recreo, una diversión que nos lleva a degustar la vida, a tragos largos o lentos, a apreciar el valor de las pequeñas cosas. Somos espíritus libres.
En el año 2015 Lord Drake Kustoms llegaba a un aun acuerdo de colaboración con Harley Davidson Siebla Málaga para que nuestra marca LDK se encargara de realizar transformaciones de Harley para el concesionario oficial en la capital malagueña.
Tras varias conversaciones, Manuel Ramos gerente del concesionario oficial Harley Davidson en Málaga y el propietario de LDK (Francisco Alí Manén) deciden unir esfuerzos y colaborar juntos para la fabricación de motos custom, que se venderían en la tienda de Harley Davidson.
Manuel Ramos (Harley Siebla Málaga) y Fran Manen (Lord Drake Kustoms)
La idea de este acuerdo era que Lord Drake Kustoms realizase transformaciones de motos que les encargaría Harley Davidson Málaga.
Decidieron que este proyecto conjunto de transformación de motos, comenzaría con la modificación de Sportster: en concreto dos unidades del modelo 883. De las cuales, una sería una motoScrambler y la otra una moto Cafe Racer.
La Harley-Davidson «Bultracker 04» recién acabada
La primera moto que hicimos para Harley Davidson Siebla, fue una Sportster Scrambler llamada “BULTRACKER 04”, de color rojo candy y gris plata con detalles en oro envejecido.
Harley-Davidson Sportster «Bultracker 04» fue la primera moto custom creada para la colaboración con el concesionario Harley Siebla en Málaga.
Fue tal la aceptación que tuvo esta primera moto customizada por LDK, que se vendió a las pocas horas de llegar a las instalaciones de Harley Davidson en Málaga.
Francisco Alí Manén, aún recuerda la llamada de alegría del gerente de Harley Davidson en Málaga diciéndole: “La scrambler no lleva ni un día en la tienda y ya acaba de vender”
Todo un éxito para este primera moto transformada y resultante de este acuerdo entre dos grandes empresas.
Hace un tiempo, Lord Drake Kustoms alcanzaba un nuevo acuerdo de colaboración con el distribuidor y taller oficial Harley-Davidson Capital en Bruselas (Bélgica).
Al igual que había ocurrido con otros concesionarios oficiales Harley Davidson en Miami y otros puntos de Florida; “Capital of Europe” que es como también se conoce a la tienda Harley Davidson Capital de Bélgica también se subían al carro de las transformaciones de moto.
Esta relación surge cuando el propietario del concesionario Harley Davidson M. Van den Broeck, coincide y conoce al propietario de LDK Francisco Alí Manén en el custom bike show del Eurofestival de Harley Davidson que se celebraba en St. Tropez (Francia).
El propietario de varios concesionarios en Bruselas (entre ellos el concesionario oficial de motos BMW y coches, además del concesionario Harley), poco tiempo después de aquel encuentro llamaba a Francisco para comprarle una Sportster scrambler que LDK estaba transformando para hace un tributo a la marca de motos Bultaco.
La “BULTRACKER RING 13”fue el nombre final de esta sportster scrambler tributo a la legendaria marca de motos española y que fue a parar a la exposición del taller oficial Harley-Davidson Capital en Bélgica.
Posteriormente Lord Drake Kustoms ha continuado realizando transformaciones de Harley para esta tienda oficial Harley Davidson en Bélgica, entre las que destacan motos como la “STORMRACER” una Sportster Cafe Racer.